“¡Hubiéramos podido ser siempre tan felices!”

Con esa frase termina un novela de Dostoievski.
Aveces tomamos decisiones sin darnos cuenta de que son basadas en nuestro orgullo, vanidad, o cualquier otro ego. Y nos conducen a eventos encadenados, que nos hacen la vida más triste, y que nos hacen perder el tiempo que pudimos aprovechar, precisamente en ser felices.

Aveces cuando siento que algo que voy a hacer no tiene un ‘sentido’ por así decirlo o un propósito, recuerdo la frase con la que termina aquella novela.

Cuarentena

Cuarentena.. parece una tortura, pero es a la vez un bálsamo.

– Cómo lo vemos?, Como un bálsamo.
Es bueno porque no tenemos que estar preocupados por nuestro jefe, que nos ve y nos supervisa; es bueno porque tenemos la libertad de hacer lo que queramos en ‘nuestro lugar’ de trabajo. Por otra parte, descansamos más, porque no perdemos tiempo en traslados y cosas así; no nos asoleamos, gastamos menos; dedicamos el tiempo a hacer cosas que normalmente no haríamos, como: cuidar de nuestra casa, de nuestro cuerpo; realizamos actividades que requieren creatividad, y hasta rezamos más.
Es bueno porque, nos obliga a valorar más las cosas simples que tenemos enfrente y en cada momento.
Nos obliga a reflexionar sobre nuestra Vida.

Tal ves por eso Diosito nos puso esta tortura.